Alicia Tobares, una vida de trabajo entre la costura y la viña

Alicia Rojas nació hace 71 años en el distrito de Barrancas departamento de Maipú. Es hija de Pascua Encina y Jorge Rojas.  A los 6 años de edad junto a su familia se mudaron al distrito de El Mirador, Rivadavia.

Todos la conocen como Alicia Tobares, ya que desde que se casó siempre usó el apellido de su esposo Raúl Antonio Tobares. Tiene tres hijos, Raúl, Raquel y Melisa.

Su abuela Romelia Encina, vendía flores y miel. Recuerda con nostalgia a su tía-abuela Sara Encina, quien era conocida como la costurera del pueblo en Barrancas porque “le cosía a todo el mundo”.

Alicia desde los cuatro años de edad, cuando iba a visitar a su abuela, se escapaba a la casa de su tía-abuela costurera. “Se me quedó grabado en la mente el sonido de la tijera de cuando mi tía-abuela cortaba las telas”, rememora.

Desde muy pequeña aprendió corte y confección mirando lo que hacía su tía-abuela Sara.

Alicia es costurera autodidacta, ya que nunca tuvo la posibilidad de ir a una academia para perfeccionarse. Ella aprendió todo, sola.

A los 12 años empezó a realizar trabajos en los viñedos ayudando a sus padres. Lo único que no hizo fue desorillar, pero todos las demás labores las ha realizado desde cosechar, tachar, arar con caballos, tractor, manejar camiones. Estar encargada de cosechas de aceitunas y todo lo que está relacionado con el trabajo de los viñedos.

Ella como tantas otras mujeres rurales, sabe de las alegrías y tristezas de los trabajadores de la vitivinicultura.

Corte y confección

Fue creadora de varios talleres de costura en los distritos de El Mirador, La Central, Los Campamentos y La Libertad con el apoyo de Desarrollo Social de la Nación. Entre ellos en El Divisadero; en la escuela Agustina Bartucci de Greco; calle Las Rosas y Florida; en finca Benedetti  de calle Nueva Gil; en la mini terminal de La Central; en La Forestal distrito La Libertad. Además tenía otro en el barrio Albarracín Godoy, que se inauguró con la presencia del boxeador Pablo Chacón.

Betty Sosa fue una gran colaboradora en estos talleres donde se trabajó con mucho material reciclado. Las alumnas eran la mayoría amas de casa de las zonas aledañas. Se les enseñó a confeccionar diferentes prendas, además de pantuflas y tejido.

Campaña solidaria

“En una ocasión hicimos con todos los talleres una campaña solidaria acá en el barrio Albarracín Godoy y vino FM Sintonía I con toda la programación del día y transmitió en directo desde acá. Tuvimos muchísimas donaciones que se repartieron entre los talleres para distribuirse en cada uno en sus lugares”, destacó.

Ese proyecto solidario se presentó en Buenos Aires y por eso fue distinguida como Mujer Solidaria por el entonces presidente Fernando De La Rúa. “Nunca me llegó la distinción acá porque en esos días fue que se tuvo que ir. Así que vaya a saber,  se quedó en el camino”, recordó. 

También fue distinguida en el año 2010 por el Rotary Club Rivadavia con el premio “Servir es mi ocupación” por los destacados servicios prestados en la comunidad.

25 años festejando el Día del Niño

Hace 25 años empezó a organizar los festejos del Día del Niño. El primero lo hizo en la escuela Jorge Galigniana, pero como no podían ingresar niños que no pertenecían a la institución educativa, se optó por organizar el segundo festejo en la esquina de calle Las Rosas frente a la escuela.

 Luego los grandes festejos se trasladaron a la Vuelta de Lobato, posteriormente al predio de Martín González, y ya hace seis años que se sumó a los festejos que se venían realizando en el barrio Albarracín Godoy junto a toda la comunidad de los alrededores.

Este festejo se destaca por la gran torta que ya es una tradición. Todo se hace con la colaboración de todos los vecinos del barrio y de los distritos de La Central y El Mirador e instituciones públicas y privadas del departamento y la provincia. Los propietarios de las fincas de los alrededores también suman su colaboración.

La torta que es la gran “vedette”,  se empieza a preparar seis días antes y este año va a medir un metro y medio y va a pesar más de 145 kg. (El festejo este año lo realizan el sábado 24 de agosto).

Todas las actividades que desarrollan durante el año en el SUM del barrio son para juntar fondos donde la mayoría tiene como destino el gran festejo Día del Niño, que ya es una costumbre en la zona.

 “Yo siempre digo: este es el último año, pero pasa el Día del Niño y vemos en qué nos equivocamos para no cometer los mismo errores, y pensamos en el año siguiente y cuando queremos ver ya estamos ahí trabajando a full, pensando siempre en los chicos”.

Alicia es una de  las cara visible de la organización, pero ella es muy sincera y reconoce que “sino tuviese a la gente al lado no se podría hacer. Yo sin la gente no hago nada”, afirmó.

Tiene 20 ahijados, hijos y sobrinos postizos. “Cómo no voy a estar feliz de la vida con todo lo lindo que me ha tocado y lo que ha hecho esta vieja”, reflexiona.

Al finalizar agradece a sus tres hijos que “toda la vida me han apoyado en todo lo que yo he hecho, siempre he tenido a mis hijos apuntalándome”.

Reconocimiento

Hace algunos años los socios de la Unión Vecinal “Sante Arboit”, le realizaron un reconocimiento a través de una poesía titulada “A la señora Alicia Rojas”:

En una tarde cualquiera

de sol y mateada

mezclada con sopaipilla

la divisé en la escuelita.

 

En esos trabajos camperos

que las criollas memorizan

donde el suelo que se pisa

es la herencia que yo llevo

la encontré a Doña Alicia

detrás de su gran sonrisa.

 

Qué dice amiga Alicia

recuerdo que decía

ella sus brazos me tendía

con saludos que se dan

de mientras mis ojos van

sobre la señora que pasó

su ropa me recordó

como se visten las criollas del

Pago del Mirador

Paceña como yo

y hablamos de tantas cosas

de los roperos de los barrios

hay espinas, pero hay rosas

de hazañas que son famosas

Historias de tradición

donde sube el sol y baja

nuestra presidenta trabaja

sin tiempo pa´ diversión.

 

Con esa esencia campera

como de una lapicera la renueva

así se crió Doña Alicia

de faldita y alpargata, de

oficio que Doña Alicia tuviera

fue variedad su labor.

 

De chica trabajadora

trenzó caminos y huellas

es amiga de mil estrellas

es madre y abuela del corazón.

 

De las tareas rurales

de todo aprendió,

bastante, con la honradez

por delante su virtud natural,

la escuela de los parrales

la instruyó con humildad.

 

El fogón de su amistad

no tiene leños mezquinos

de su herencia son padrinos

el honor y la verdad…

Tambien te puede interesar