Benjamín, cuando la pasión no tiene limites

La Escuela de Fútbol Pastrán-Cumelén está en el distrito Los Campamentos en el departamento de Rivadavia. Entre sus jugadores se encuentra Benjamín Molina, con una historia de vida fascinante.

El pequeño de 7 años, el año pasado firmó como jugador de la Liga Rivadaviense de Fútbol y de esta manera puede participar de las competencias que organiza el ente del futbol del este mendocino.

“Sus compañeros lo tratan como un jugador mas del plantel. Asiste sin falta a todos los entrenamientos los días martes y jueves a partir de las 18:30 horas. El Benja es nuestro jugador estrella”, comentó Daniel Pastrán, referente de la institución.

Benjamín no tiene un puesto designado en la cancha, porque “le gusta correr detrás de la pelota, hacer los saque de banda y patear los tiro libre durante los minutos que juega”, explicó Pastrán. Cabe recordar que los cambios son rotativos y Benja juega entre 7 u 8 minutos.

El año pasado pudo disputar la final de la sub 6 de la Liga Rivadaviense que perdieron por penales saliendo subcampeones.

Así empezó

El acercamiento se produce a través de sus hermanos que juegan en las categorías sub 16 y sub 12. Benjamín iba los martes y los jueves junto a su mamá a acompañarlos.

Empezó a pedir jugar con los chicos y desde la escuela de fútbol le dieron la oportunidad que se fuera sumando de a poco, hasta ser integrado como jugador del plantel.

Comenzó como arquero -porque sus hermanos son arqueros- pero como se aburría en el arco se le dio la libertad de jugar en el campo.

En los entrenamientos si está cerca del árbitro le pide el silbato para pitar algunas faltas, hace los saques laterales y siempre quiere patear los tiros libres.

Sus compañeros lo ayudan mucho. No lo hacen sentir menos en ningún momento. En algunos partidos lleva la cinta de Capitán. El año pasado disfrutó mucho salir subcampeón.

“Para nosotros como escuela y para mí en lo personal como referente de la escuela es muy satisfactorio saber que Benjamín está con nosotros. Es un chico muy bueno, muy activo, muy amoroso, te llena de orgullo, te llena el alma verlo correr detrás de una

pelota. Verlo feliz vistiendo su indumentaria y cuando le sacan una foto y la mira se le ve el brillo en sus ojos al hacer lo que ama”, sintetizó Daniel Pastrán.

Toda su familia es futbolera y son hinchas de River Plate. Su mamá Fabiana Tagua también juega al fútbol y comentó que a su hijo “siempre le gusta jugar a la pelota”. En su casa ve los partidos por la TV y “siempre anda detrás de una pelota en el patio”.

“A mí me gustó como lo recibieron los otros chicos, porque es uno mas entre ellos”, destacó.

Mientras que su papá José Molina, fue jugador en el Centro Deportivo Rivadavia y ahora juega en un equipo de veteranos. “El venía miraba y decidió jugar. Hablamos con Daniel (Pastrán) y Beto (Paéz) quienes no dudaron un minuto en incorporarlo. Respeta como cualquier otro jugador en el campo de juego”, subrayó.

“Esto le hace muy bien por la estimulación para él”, afirmó Molina.

También hay que destacar el trabajo de los técnicos de la categoría, Beto Páez y el Negrito Gómez por el excelente trabajo de inclusión que realizan al igual que la Liga Rivadaviense de Fútbol.

La Escuela de Fútbol Pastán-Cumelén, es un claro ejemplo donde no solo se habla de inclusión como una expresión de deseo, sino que lleva adelante a través de la práctica con hechos concretos donde a los niños se los integra y se les enseña valores y respeto al prójimo.-

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