Brisa Pichilli, ganó el concurso de cuentos “Guardianes de las Aves Marinas”

Por Daniel Flores Flores

Con motivo del Mes de los Océanos y porque el pasado 19 de junio se celebró por primera vez el Día Mundial de los Albatros, se desarrolló el concurso de cuentos “Guardianes de las Aves Marinas” declarado de interés cultural.

La iniciativa surge del comité asesor del Acuerdo sobre la Conservación de Albatros y Petreles (ACAP) y su objetivo es visibilizar la crisis de conservación de albatros, petreles y pardelas que viven en nuestros océanos y están amenazadas de extinción.

Para esta fecha y, en conjunto con la Escuela Nacional de Pesca “Comandante Luis Piedra Buena” y la Secretaría de Cultura de Gral. Pueyrredón, organizó un concurso de cuentos que fue declarado de interés cultural. El jurado del concurso estuvo integrado por la Lic. Verónica Schro, docente y jefa de Relaciones Públicas y Prensa en la Escuela Nacional de Pesca, el Dr. Esteban Prado de la Universidad Nacional de Mar del Plata y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, y Julio Neveleff, director general en la Secretaría de Cultura del Municipio de General Pueyrredón.

Participaron en esta edición más de sesenta personas de todo el país. Desde los siete años hasta los 84. Gente de mar y gente que sueña con conocer el mar. Pensamos que un concurso no se trata sólo de competir o ganar premios sino de compartir, en este caso a través de historias, lo que vemos o imaginamos acerca del mundo (Fuente: https://gacetamarinera.com.ar/).

La rivadaviense Brisa Pichilli, obtuvo el primer premio en la categoría adolescentes con el cuento “El Sentir de las Aves”.  La joven vive en el distrito La Central del departamento de Rivadavia y está cursando el último año de sus estudios secundarios en la Escuela N° 4-040 “Mohamed Dib El Musri”.

En diálogo con el portal web de la Cooperativa Popular, la autora de “El Sentir de las Aves”, brindó algunos detalles de su participación en el concurso de cuentos “Guardianes de las Aves Marinas”.

-¿Cómo te enteraste del concurso y quién te animó a participar?

-Me enteré del concurso por casualidad, no recuerdo la razón por la cual ingresé en la página oficial de la Base Naval y ahí estaba. Me animo mi familia, sin duda.

 

-¿En quién te inspiraste para escribir el texto y en cuántos minutos lo escribiste?

-Me inspiré en el Ara San Juan, porque en lo personal me afecto mucho. También me inspiré en la guerra de Malvinas, en honor a todas las historias que me han sido contadas acerca de ese hecho, en especial por los combatientes que estaban en plena juventud. Al escrito lo escribí en menos de 45 minutos, faltaban tres horas para que la convocatoria cerrara.

 

-¿Cuándo te avisaron que habías ganado y cuál es el premio?

-Me avisaron el 19 de junio, Día Mundial de los Albatros. El premio son unos binoculares.

 

-¿Has recibido muchas felicitaciones?

-Sí, estoy tremendamente agradecida con cada una de aquellas personas.

 

-¿A quién tienes que agradecer?

-En primer lugar a Dios, porque nunca me abandonó, nunca se dio por vencido conmigo, y sin él nada de esto sería posible. En segundo lugar a mi familia, que siempre me apoyan y están ahí para escuchar cada escrito. A mis amigos, y a mis profesores que siempre se interesaron por mi forma de escribir.

 

-¿Conocés el mar?

-No lo conozco, de hecho muchas personas que leyeron el relato me dijeron que los había transportado a aquel lugar, me encantaría conocerlo. No he viajado lejos, y unas de mis más grandes metas es conocerlo. Muchos preguntan cómo lo escribí, lo hice imaginando cómo es, cómo se siente y cómo se va a sentir cuando lo conozca.

 

-¿A qué edad empezaste a escribir?

-A la edad de 8 años sucedió. Siempre me gustó leer, desde que tengo memoria. Empecé a escribir cuando mi hermano enfermo de cáncer, y le enviaba libros caseros hechos por mi repletos de cuentos que brotaban de mi imaginación, en los libros también se incluían cuentos de lo que haríamos cuando él fuera dado de alta. Desde entonces escribo, y es un alivio a mi alma, un desahogo, alegría y esperanza. Escribo relatos, cuentos, y poemas. Pero más relatos.

 

-¿Qué tienes pensado seguir estudiando cuando termines de cursar el secundario?

-Tengo pensado seguir estudiando letras o escritura creativa. Para pintar el mundo en letras.

-¿Has participados en algunos talleres literarios?

-Solamente en uno durante el año pasado, organizado por mi escuela.

 

-¿Conocés los albatros y petreles que haces referencia en el escrito?

-Tampoco los conozco, de hecho para escribir acertadamente sobre ellos busque imágenes y los observaba con detenimiento.

 

Rafael Pérez Monassa, director de la escuela Mohamed Dib El Musri, destacó que “el mérito es todo de Brisa y nos sentimos muy orgullosos de ser parte de su formación académica y educativa”. Felicitó a la alumna por “haber logrado un premio a nivel nacional, es realmente muy halagador”.

“La escuela toda te agradece todo ese talento que has puesto de manifiesto en esta ocasión”, subrayó Monassa.

El sentir de las aves

Por Brisa Pichilli, 17 años.

Cierro mis ojos, puedo escuchar el sonido de las olas acercándose lentamente para hacerme compañía, puedo escuchar el aleteo de las aves rondando el puerto con curiosidad, puedo escuchar cada latido de mi corazón, puedo sentir el silencio que el mar emite. Es un silencio diferente al resto, un silencio tranquilizador y acogedor, un silencio que permite alejarse del mundo, un silencio que ingresa delicadamente a mis oídos, mente y alma. El calor del sol acaricia con cuidado cada rincón de mí, cada cicatriz, cada imperfección, cada capa que me envuelve.

Es lo que el mar me ofrece.  

            Cada vez que me acerco a él, existe un momento donde trabaja alineadamente con cada cosa que lo rodea, haciendo sentir bien al que se acerca, haciendo sentir que, a pesar de las fuertes olas y tormentas, siempre llega el momento en donde la marea baja, un momento en donde las aguas se calman, un momento en donde la tormenta se esfuma y abre paso a los delicados rayos de sol.

            Abro mis ojos, observo con detenimiento el nombre escrito en el mural, observo con detenimiento ese nombre que aún puede producir cosquillas en mi interior, ese nombre que provoca la caída de mis lágrimas.

            Recorro con mi dedo índice el contorno de cada uno de los nombres de marineros fallecidos en acción. No puedo evitar pensar en ellos, no puedo evitar sentir el dolor de sus seres queridos, no puedo evitar sonreír al recordar lo valientes que fueron.

            La mayoría de ellos eran jóvenes.

            ¿Cuánto valor se requería? ¿Cuánta valentía había que tener para zambullirse en el infinito mar?

            Dejar de lado lo conocido, para servir con orgullo en lo desconocido.

            Decididos a vivir diferente.

            De repente me encuentro con maravillosas aves volando sobre mí, logro identificarlas inmediatamente gracias a las miles de historias que él me relataba en las cálidas noches de verano, son albatros y petreles, hermosas aves en peligro de extinción. Me hacen sentir viva con tan solo observar la delicadeza de sus alas abrirse paso con fuerza a través de los soplidos que el viento emite. Vuelan alrededor de mí, y por unos segundos llego a creer que están jugando conmigo para hacerme sentir mejor, hasta incluso puedo sentir como mis lágrimas se han secado y sale a la luz una risa exagerada que hace tiempo no se escuchaba.

            Entonces lo comprendo, comprendo que las aves entienden mi dolor, entienden lo que es perder a alguien amado, entienden lo que es que alguien de tú especie deje de volar.

            Y en ese momento, las aves y yo compartimos un mismo sentir.

Me llena de fuerzas, para luchar por el futuro que me espera, proteger a los que no tienen voz, proteger a cada ser vivo que habite en nuestras tierras.

            Observo el barco esperando por mí, observo a mis compañeros marineros despedirse de su familia, observo las aves volar lejos, observo la bandera argentina flamear al ritmo del viento en la punta del mástil, observo como el mar me sonríe.

            Le devuelvo la sonrisa. Ya es hora de partir.

Acomodo mi uniforme y regreso mi vista al mural. Me arrodillo y apoyo mi frente en nuestra fotografía, en la fotografía que coloque hace dos años cuando él no volvió, en la fotografía que llevo siempre en mi mente, en la fotografía de un joven marinero y una joven marinera.

            Respiro profundamente.

            -Gracias- susurro.

Agradecimientos

El concurso de cuentos “Guardianes de las Aves Marinas” y la edición de esta compilación, se llevó a cabo durante el aislamiento social y preventivo en el marco de la pandemia causada por el COVID-19. A pesar de las circunstancias, muchas personas se pusieron a disposición y colaboraron con el mismo: Verónica Schro, Esteban Prado, Julio Neveleff, Sofía Bonecco, Iñaki Aguirrezabal, Franco Canales, Mirta Rábano y Carla Ferreira. Agradecemos a las autoridades de la Escuela Nacional de Pesca y la Secretaría de Cultura del Municipio de Gral. Pueyrredón.

Fuentes: https://gacetamarinera.com.ar/ https://www.avesargentinas.org.ar/

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