El sol y la piel

El sol nos da beneficios, pero si nos exponemos sin protección, puede traer muchos riesgos.
El daño se acumula y son riesgosos tanto el sol como las lámparas o camas solares.

Por Carina Copparoni. Médica dermatóloga. M P: 8817. Servicio de Dermatología en el Hospital Central en Mendoza Capital y en la Unidad de Dermatología en Hospital Carlos Saporiti de Rivadavia.

La forma más eficaz para prevenir el cáncer de piel es la educación: cómo, cuándo y cuánto exponernos al sol

RADIACIÓN SOLAR

A la superficie del planeta nos llegan los rayos infrarrojos (IR) que nos aportan el calor, la luz visible que nos aporta la luz y la radiación ultravioleta (UV), que es la responsable de los cambios que observamos en la piel. Carcinoma basocelular: es el tipo de cáncer más frecuente que presenta el ser humano

Dentro de estos últimos, los UVB y UVA son los que recibimos a nivel cutáneo. Toda exposición prolongada producirá quemaduras que se manifestarán en forma aguda con eritema (color rojo), dolor y ampollas.

En el caso de la exposición crónica las manifestaciones serán: fotoenvejecimiento, lesiones pre-cancerosas (queratosis actínicas) o, finalmente, cáncer de piel.

En días nublados, el cielo gris transmite prácticamente tantos rayos UV como el cielo despejado. También es importante destacar que la radiación UV tiene la capacidad de reflejarse en los distintos tipos de ambientes, es así que, en una playa, aún bajo la sombrilla que protege de los rayos visibles e infrarrojos estamos expuestos a la radiación UV de difusión.

A pesar de la sensación de bienestar que ejerce el sol, la exposición prolongada, sin una protección adecuada, produce serias consecuencias en la piel tanto a corto como a largo plazo y es necesario protegerse con productos que absorban los rayos UV.

Los efectos biológicos del sol sobre la piel

Exposición aguda. El calor y el enrojecimiento son las manifestaciones más precoces. Si la exposición es más intensa, aparecerán quemaduras de 1er o 2do grado, con la presencia de enrojecimiento, ampollas, erosiones y descamación según corresponda, que se acompañarán de dolor, y en casos extremos de fiebre. También se produce una baja de las defensas a nivel local que se evidencia en los casos de Herpes Simple labial o facial que se presentan con pequeñas vesículas agrupadas en forma de ramillete sobre una base roja que duran 2 a 3 días hasta la formación de costras.

Exposición crónica. Es la vía final de exposiciones frecuentes y prolongadas. Bajo la acción del sol la piel envejece prematuramente a causa de la alteración de las fibras elásticas.  Agricultores, profesores de educación física y personal que se desempeña en la alta montaña son, entre otros, los más expuestos profesionalmente.

Respecto al cáncer, es ampliamente conocida la relación existente entre la exposición solar y el alto riesgo de padecer algún tipo de carcinoma cutáneo.

Por lo anteriormente expuesto es que se deben extremar los cuidados destinados a prevenir las lesiones solares mediante el uso de fotoprotectores, especialmente en aquellas personas de pieles claras y/o que desempeñen actividades al aire libre.

¿Cómo debo utilizar correctamente un protector solar?

El protector solar debe colocarse 30 minutos previos a la exposición solar, incluso en días nublados, prestando especial atención a aquellas zonas mayormente expuestas como lo son la nariz, orejas, dorso de manos, zonas calvas de la cabeza, cuello, y no se debe olvidar el uso de protector labial. Todos estos productos deben ser re-aplicados luego de 2 horas de exposición solar continua, de actividad física intensa o acuática y/o transpirar en exceso.

RECORDAR:

  • Evitar exponerse al sol entre las 10 y las 16 horas.
  • Usar en forma habitual cremas protectoras solares que bloqueen radiación UVA y UVB, de calidad reconocida y cuyo factor de protección solar (FPS) sea mayor a 30.
  • A partir de los 6 meses de vida pueden utilizarse protectores solares.
  • Los menores de un año deben estar a la sombra con ropa liviana y sombrero, evitando el sol directo y tomando abundante cantidad de líquido para prevenir la deshidratación y el golpe de calor.
  • Cuidarse también los días nublados, ya que la radiación atraviesa las nubes.
  • No olvidar la protección solar al realizar deportes.
  • Aplicar en toda la piel 30 minutos antes de la exposición y renovarlo cada 2 horas con la piel seca o cada vez que sale del agua y se frota o se seca la zona.
  • Algunos fármacos (diuréticos, anti-inflamatorios, antibióticos, medicamentos para trastornos cardíacos, etc.), pueden aumentar el efecto del sol sobre la piel. Personas que han recibido trasplantes de órganos o quienes han realizado quimioterapia o radioterapia deben cuidar particularmente su piel del sol.
  • Conocer la propia piel y revisarla en forma periódica. Si encontramos manchas nuevas o que se hayan modificado, consultar al dermatólogo.
  • No olvidar sitios como: orejas, labios, zonas calvas del cuero cabelludo, cuello, manos y pies.
  • Observa tus lunares y manchas personalmente en forma periódica, con ayuda de espejos y de otra persona. No olvide revisar las palmas y plantas, la región genital, el cuero cabelludo, la boca, el interior del ombligo, las axilas, etc.

 

 

El cáncer de piel es curable en la mayoría de los casos, por eso es importante hacerse exámenes propios constantes y visitar al dermatólogo por lo menos 1 vez al año como medida de prevención.

 

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