“Pirincho” Tondini, reconocimiento a una forma de vida

Recientemente, el Honorable Concejo Deliberante, realizó un reconocimiento a personas destacadas del departamento que han realizado un gran aporte a la construcción de Rivadavia desde distintos ámbitos.

A partir de ello la concejal María José Gil, decidió proponer al Sr. Américo “Pirincho” Tondini., para darle este merecido premio. Por ello decidimos entrevistarlo, para saber un poco más de  su trayectoria y del gran aporte que realizo en la educación y el crecimiento de cada disciplina deportiva en el Departamento.

Vida, estudio y docencia

¿Cuántos años tiene?

79 años

¿En qué año comenzó en la docencia?

7 de mayo de 1974

¿Cuántos años ejerció?

42 años y 3 meses

¿Dónde estudio?

En el Instituto General Belgrano en la provincia de Buenos Aires

¿Cuándo se jubilo?

Me jubilé el 9 de julio de 2006

¿Qué lo llevo a dedicarse a la docencia?

Venía de una familia en la que éramos todos docentes, excepto un hermano. Eso fue un poco el caldo de cultivo para que yo siga el mismo camino que ellos. Ejercí un año como Maestro de Enseñanza Común en la localidad de Carmensa, General Alvear y luego me incorpore al Instituto en Buenos Aires donde comencé a estudiar.

¿Siempre dio clases en Rivadavia?

En Rivadavia siempre di clases, tenía 24 horas de las cuales doce correspondían a la Escuela Normal y doce a la Escuela de Comercio, las otras doce horas las tenía en Junín, Las Catitas en Santa Rosa y finalmente en San Martín.

¿Cuántos alumnos aproximadamente habrán pasado en sus años de docencia?

Aproximadamente trescientos alumnos por año, son tres mil en diez años, multiplicado por cuarenta, serian doce o catorce mil alumnos aproximadamente.

¿Cómo está compuesta su familia?

Está compuesta por mi mujer Elidia Margarita Ponce, mis hijos Raúl con 50 años, Sergio con 46 años, Iliana con 40 años y José con 35 años.

¿Alguno de sus hijos se dedicó a la docencia?

El mayor Raúl, que trabajo en el área de Informática en escuelas primarias y medias.

¿Qué le ha dejado todos estos años de trabajo en la docencia?

La Docencia fue una experiencia muy hermosa, en mi juventud cuando yo recién estaba recibido, tome como consigna uno de los preceptos que había en el Instituto en donde estudie, que decía “serás lo que debas ser o no serás nada”.

Yo abrace la Educación Física, no podía hacer otra cosa porque no tenía plata, estuve becado en Buenos Aires, donde no podía llevarme a rendir ninguna materia y debía tener aprobadas todas. Por ello me impuse como condición el día que me recibí, ser un agente fiel al estado en el área educativa, para ello tenía la responsabilidad de cumplir con las clases, respetar al alumno, transmitirle el concepto de responsabilidad, dedicación y esfuerzo

¿Extraña algo de la docencia?

En realidad en este momento no tanto, porque sé que la docencia cambio sideralmente con respecto al tiempo en el que yo ejercí. Note algunos cambios en la parte final de mi carrera, por el cambio a través de la democracia en las escuelas, un poco más de libertades, menos responsabilidades y obligaciones, pero finalmente la pase muy bien, disfrute de mis alumnos, de mis compañeros docentes de las distintas áreas, aprendiendo mucho de ellos.

¿Alguna persona que lo haya inspirado o marco en este camino?

Cuando yo era chico, que transitaba la escuela secundaria, había ya deportistas en Rivadavia, que indudablemente fueron inspiración para asumir la responsabilidad que luego asumí en la docencia. En el basquetbol, futbol, natación, en todas las disciplinas que generalmente son mas convocantes.

Usted es una persona que dedico toda su vida al deporte, ¿qué disciplinas práctico?

Practique fútbol desde chiquito, en baby futbol en el club Defensores en la calle Ameghino y después se incorporó el deseo de ser futbolista, hice todo el proceso de inferiores en el Club Paso Los Andes de la Liga Rivadaviense, alternando antes de irme a Buenos Aires algunos partidos en la primera división hasta mi retorno a Rivadavia ya con el título de profesor, volviendo al campo de juego.

También el básquetbol que lo practique desde muy chico porque mi padre que era socio del Club Casa de Italia me llevaba con él. Yo miraba a los mayores y empecé en las divisiones inferiores. Tuve unos maestros que si bien eran autodidactas en la enseñanza, transmitieron buenos conocimientos y buenos consejos.

Luego de hacer gran parte de las inferiores en Casa de Italia, pase al Club Atlético América, donde ya empecé a jugar en primera división durante varios años. Después pase al Club José Manuel Estrada hasta que se disolvió la Asociación Rivadaviense de Basquetbol, pasando a jugar en Atenas Sport Club de la ciudad de Mendoza durante dos años, luego pase al Atlético Club San Martín donde ejercí doble función, jugador y entrenador. Posteriormente volví a Rivadavia, porque se había inscripto en la Liga Mendocina y no podía estar jugando en un club distinto donde jugaban todos mis amigos y allí estuve hasta que termine mi carrera deportiva.

¿Qué valores cree que encontramos en la práctica de algún deporte?

Los valores son todos, hay aspectos conceptuales, intelectuales, morales que lo impone el área del deporte, la disciplina, en el cumplimiento del reglamento de cada uno de los deportes y eso lo va estructurando a uno para hacerlo responsable en cumplimiento de las practicas y entrenamientos de las competencias. Nosotros a veces teníamos que pasar de la cancha de futbol a la de básquet el mismo día y lesionado o como fuera estábamos ahí, no faltábamos junto a todos los compañeros que realizábamos los dos deportes.

Alguna anécdota en particular…

Una vez que fuimos a un campeonato provincial en San Rafael, estábamos alojado en un Regimiento Militar, pasamos al comedor donde nos sirvieron sopa, cuando uno de los jugadores que integraban la selección comento la suerte que había tenido porque le había tocado un chorizo en la sopa y en realidad era un gorrioncito muerto que Leopoldo Brozovix le había puesto en el plato, cuando se dio cuenta nos matábamos de la risa.

¿Qué siente al recibir este reconocimiento?

Es un reconocimiento inesperado, ya llevo trece años de jubilado y pensé que no iba a tener otra satisfacción además de la de haber dado durante tantos años clases y en lugares tan especiales con muy buenos directivos, profesores, con los que uno podía alternar y disfrutar la clase de uno o de otro.

¿Cómo definiría al Profe Tondini?

No he cambiado mi actitud desde que empecé a trabajar en la escuela secundaria, así que no cambie nunca esos principios que son la responsabilidad, la obligatoriedad, el perfeccionamiento, el cumplimiento con la clase, ser un agente leal al estado en el área de la educación, tal es así que prácticamente no registro inasistencia a lo largo de ese tiempo enorme que transite por las aulas de las escuelas secundarias.

Asi paso el “Profe”, “Pirincho”, ejemplo de honestidad, responsabilidad, una persona que ha tenido su merecido reconocimiento a la trayectoria, pero sin dudas el verdadero reconocimiento es el que le da cada alumno o compañero que lo pudieron disfrutar a lo largo de su extensa y estupenda tarea como educador.-

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