Rafael, fabricó su propio automóvil mini Ford

Por Daniel Flores Flores

Rafael Emilio Robledo, es jubilado de una empresa privada. Nunca trabajó de mecánico, pero se dedicó a realizar trabajos mecánicos en sus propios vehículos, porque siempre tuvo pasión por los fierros y desde chico constantemente inventaba algo. Además le fascinan las expo autos.

Es fanático del Ford T de 1914, tenía la idea de restaurar uno. Tenía varios en vista, pero no estaba tan conforme, porque quería algo más exclusivo. Porque el restaurar un Ford T eso para él ya está fabricado. Entonces decidió fabricar uno que llame la atención y llevarlo a lugares a donde van los grandes.

Junto con su hermano Juan Pascual Robledo, que es chapista y pintor en Palmira, decidieron restaurar uno que consiguieron. “Y en esos días había una expo autos donde llegaron dos Ford T, los estuve  mirando. En ese momento decidí abandonar el proyecto. La pregunta fue ¿por qué? Yo quiero algo más exclusivo, pero me gustaba el Ford T. Entonces le dije a mi hermano: ‘Te dejo ese proyecto, voy a fabricar un Ford T en miniatura y el sonrió’. Y me lo propuse, no fue nada fácil. Pero mi sueño se fue realizando cuando tomaba forma. Era impresionante mi entusiasmo, fue la admiración de mi hermano”, rememora Rafael.

Así fue que el 28 de junio de 2018 empezó a darle forma al proyecto. Cinco meses después estaba participando del primer evento con su mini Ford. “Fue al desfilar en la farándula estudiantil de Rivadavia. Disfrutar de una creación propia no tiene precio. Un sueño, un logro, mi pasión”, declaró. 

Ha tenido un considerable éxito con el mini Ford. Muchos se sacan fotos, filman, y los niños se entusiasman al verlo tan chico. Y a donde lo invitan va representando al departamento, por eso le colocó calcomanías con la marca Rivadavia – Mendoza.

Antes de fabricar el mini Ford, Rafael fabricaba juguetes metálicos, camiones de diferentes marcas que comercializaba en la cancha del Club San Martín y que hoy muchos los tienen de adornos. “Esa fue una etapa, y las etapas van cambiando, eso fue otra. Ahora es el mini Ford. Estoy en la etapa de disfrutarlo”, afirmó.

Detalles mecánico

El chasis es una estructura de caño estructural de 60 x 40, con suspensión hoja de elástico transversal. Tiene un motor Zanella 110 cc centrífugo con electro ventilador. Dirección a cadena, modo de tracción cadena de relación corona 46 x piñón de 12 dientes, frenos mecánicos. Eje trasero individual para el giro. Cabina con material DMF. La trompa metálica. El techo es descapotable y tiene la bocina original de Ford T.

Como es sabido este motor no posee reversa, lo cual fue otro obstáculo. Fabricó una caja reversa la cual le costó más trabajo que fabricar el vehículo. Fue diseñada con piñones y cadena de moto. Rulemanes 6203 bañada en aceite con una selectora con cable y funda de bicicleta, no le fue fácil, pero tampoco imposible. Para asemejar dicho auto al Ford T, le fabricó arranque a manija como en esos tiempo con poleas y cable de acero de 4 mm. Además de ambos espejos laterales y los faros de chapa.

La velocidad máxima es de 40 km, pero tiene fuerza. Lo tiene solo para pasear y llevarlo a exposiciones, cuando tiene que ir a las expo a otros departamentos o provincias, lo traslada en un tráiler casa rodante que él también diseñó y fabricó.

“Me lo han querido comprar, inclusive desde Chile. Siempre en las exposiciones. Pero no lo vendo, porque si lo vendo voy a tener que fabricar otro, y entonces van andar dos iguales”, comentó sonriendo.

Lo tiene registrado como mini Ford, auto de colección. La patente de adelante tiene las siglas RER (Rafael Emilio Robledo) y el número 67, son los años que tenía Rafael cuando lo empezó a fabricar. Mientras que la patente de atrás, lleva impresa las siglas del nombre de su esposa GSG (Graciela Silvana Giuliani), y el número 60, son los años que ella tenía en el 2018.

Su esposa, siempre lo ha apoyado y acompañado en todas las iniciativas. “Lo importante que mi esposa me acompaña en todo, le gusta”, destacó.

“Nadie me ayudó, es todo casero. Todo fue diseñado por mí. Rompí varios fierros, pero me llevé el gusto de hacerlo. Para mí era un sueño, y lo hice realidad”, declaró el hombre del autito, como muchos le dicen a Don Rafael Robledo.

A su hermano Juan, solo le pedía consejos sobre qué clase de pintura utilizar. “En este proyecto no participó ninguna otra mano de obra. Sólo yo con lo poco que tengo para trabajar. La necesidad y el entusiasmo te hace inteligente”, subrayó.

Para el corriente año tenía varias invitaciones para participar en expo autos en todo el territorio provincial y en otras provincias, inclusive Chile, pero por la pandemia Covid-19, todas han sido suspendidas.

Mientras tanto Rafael recorre las calles de la ciudad de Rivadavia en su mini Ford que es la atracción de los transeúntes. A veces acompañado por su esposa o solo. Lo hace los días que le corresponde respetando la terminación de su número de documento. “Yo estoy desesperado para salir los día que me toca”, enfatizó.

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